Domingo 27 de Agosto de 2017

Patricio Zapata y el fallo del TC por aborto:

“No sé si los ministros que votaron le dieron un cheque en blanco a Carlos Carmona...”

El constitucionalista DC afirma que la sentencia que redacta el presidente del tribunal puede ser hecha “con un pincel o con una brocha gorda, que dejaría abierta la puerta a la clonación o el aborto libre. Es toda la diferencia entre que la criatura que está en el vientre materno sea una cosa valiosa como un alerce, o un sujeto, un titular de derechos fundamentales”. M. Soledad Vial

“Una cosa son los 6 votos para declarar que el legislador pudo despenalizar en estos 3 casos sin violar la Constitución; otra es que esos votos digan que el que está por nacer no es persona”.

Cinco reproducciones de textos constitucionales emblemáticos presiden la sala. Dos ingleses, el norteamericano “We the people…”, la revolucionaria declaración francesa de derechos universales, y el chileno de O'Higgins, de 1818. Nada más personal y revelador de quien es el nuevo dueño de esta iluminada oficina con vista al Parque Forestal.

Es la primera aventura profesional independiente de sus 52 años. Hasta ahora, Patricio Zapata (DC) había volcado su expertise constitucional, administrativo y regulatorio fundamentalmente en la universidad y la política, en el gobierno de Aylwin y luego en sucesivos encargos de los que siguieron. El último, la presidencia del Consejo de Observadores que Michelle Bachelet le pidió coordinar para su proceso constituyente.

Anticipa que ahora luchará para que ese interés político no devore su vocación académica ni la decisión de dedicarse mucho más a los litigios, sin dejar algunos temas públicos. De hecho, representando a la UC, defendió la objeción de conciencia en las audiencias por la ley de aborto en el Tribunal Constitucional.

Cuenta con dos abogados jóvenes, ex alumnos, y guarda un espacio aún vacío. “Puede haber mucha demanda en marzo”... de los que se fueron del gobierno o “se quedaron con los crespos hechos”, dice y se ríe. Está por verse, porque se encontraba en la instalación cuando recibió otro encargo. Carolina Goic, en plena crisis de su candidatura presidencial, le pidió un marco, criterios para definir la lista parlamentaria que inscribiría la DC. “¿Con qué cara zafaba?”, comenta. Y confiesa que luego de haber expresado antes su apoyo a Goic, se sintió comprometido con esta “asesoría”, palabra que remarca, como seguidor de la escuela de Edgardo Boeninger, su primer jefe: “De él aprendí que un asesor jamás reemplaza a quien toma las decisiones”.

Gústele o no —y deja claro que no—, Zapata quedó investido como uno de los “hombres buenos”, de esos a los que la DC siempre recurre en encrucijadas terminales. “No me siento cómodo… y no por falsa modestia, sino por prudencia”, afirma respecto de esa categoría.

—¿Se volvió un honor de doble filo, vista la crisis del Frente Amplio tras la desprolija bajada-no bajada de Alberto Mayol?

—No solo en política es un peligro hablar desde un púlpito; genera una tremenda responsabilidad, porque las fallas serán juzgadas con mucha mayor severidad. Es difícil el equilibrio de proponerse no pontificar e ir más allá de lo que pide la ley. Advierto, en el caso del Frente Amplio, que Boric y Sharp han asumido con responsabilidad este asunto, alertando contra una actitud mesiánica.

—¿No podría pasarles la cuenta esta “cruzada ética” a Carolina Goic y a la DC? ¿No es un riesgo, cuando siempre se le podrán encontrar inconsistencias?

—Si ella o cualquier político se presenta como impoluto, el riesgo es monumental. Pero antes de hablar de ética, ella pidió perdón; habla desde la autocrítica y de una cierta humildad. No puede ser de otra manera, porque si hay un partido expuesto a sufrir las debilidades del poder en estos 30 años, ha sido la DC. Esto no es un problema de unos pocos, de la UDI y de Penta; es de todos nosotros.

—Por eso es atractiva la bandera ética, ¿pero no puede usarse también para esconder la debilidad de un proyecto político? Carlos Peña dice que la DC confunde ética con ethos, y no sintoniza con el Chile actual.

—La ética no es un sucedáneo o parche para tapar una desnudez; es una exigencia del servicio público válida para todos los partidos. Nunca he pensado que los fundadores de la DC fueran mejores personas que los del Partido Conservador o el Liberal, pero hicieron un especial esfuerzo en vincular un estilo de vida con la acción política. No tengo nada contra el éxito, pero admiro la austeridad de un Patricio Aylwin o un Eduardo Frei como actitud del servidor público. Está en un punto de inflexión entre el ethos y la ética.

—La DC cerró alianza parlamentaria con la IC y el MAS. ¿Qué consistencia tiene eso con los principios que hacen a la DC condenar al régimen de Maduro, que ellos apoyan?

—Aun desde el realismo más práctico, me sigue pareciendo muy inconsistente y difícil de explicar una lista con la IC y el MAS. Yo no me opuse a un pacto con el PC, en la medida en que pensaba que era posible articular los contornos de ese acuerdo; eso no es fácil.

—Visto hoy, ¿se arrepiente?

—Si hubiera sabido que no íbamos a ser capaces de influir de manera más clara, habría tenido muchas más dudas. No creo que un “me arrepiento” capture la complejidad del problema; si volviera a 2012 con el aprendizaje de hoy, haría el esfuerzo de unidad, pero sería mucho más cuidadoso, responsable y firme.

—¿Quedó conforme con la lista parlamentaria DC? ¿Cumplen los candidatos los estándares que usted propuso?

—Unos estimaron que los criterios eran demasiado estrictos, otros esperaron un listado de cosas. Yo espero que quienes querían definiciones más “puramente morales”, después de lo que pasó en el Frente Amplio, se den cuenta de lo riesgoso que es bajar por secretaría a alguien. Podría entregar un poder inmenso a un grupito, dar patente de corso para vendettas personales o manipulaciones. Nunca había visto el descaro, la impudicia de estos meses por disputarse cupos. Prefiero vivir en un mundo con reglas que todos conocen y que podemos discutir, que en uno que vamos dibujando caso a caso, con nombre y apellido. Puede parecer insuficiente, pero prefiero que se cuele un caso que después vemos inconveniente, a cometer una injusticia.

—¿Y el caso del diputado León, investigado por SQM, pero que va a la reelección?

—La única manera de sobrevivir al encargo fue proponer criterios generales; si tuviera que emitir juicios sobre casos particulares, habría estado condenado al fracaso.

—Su encargo arranca cuando Goic se niega a repostular al diputado Rincón. ¿Fue la mejor decisión? Las instancias del propio partido están divididas en su responsabilidad en las denuncias de violencia intrafamiliar.

—Mirando lo dicho por el consejo nacional, el comité de ética, la junta nacional que explícitamente se refirió a ese caso, era perfectamente lógico y razonable que la mesa excluyera esa candidatura. Creo brutalmente en la presunción de inocencia, pero ese no puede ser el estándar para decidir quién te representará ante tus compatriotas.

Aborto: “Hubo momentos lamentables, como las declaraciones de Guillier”

—La discusión del aborto no fue fácil para la DC. Como opositor al proyecto, ¿qué significó que otro DC, Alfredo Etcheberry, lo defendiera en el Tribunal Constitucional?

—No tengo ningún reproche que hacerle a don Alfredo. No solo es un gran abogado, es un hombre de derecho que ha dado testimonio de que se mueve por convicciones.

—¿Cómo se entiende la división que creó este tema en la DC, cuando su congreso doctrinario rechazó expresamente el aborto?

—Creo que el ciento por ciento de los DC mantenemos con fuerza que, en general, siempre debe protegerse la vida del que está por nacer, pero hay un grupo que llegó a la conclusión de que en estas circunstancias, que son terribles, esa protección no debía recibir pena penal. No lo comparto, pero no es absolutamente incompatible con la primera afirmación que todos sí compartimos. Mi discrepancia es que me parece malo el remedio propuesto por el Gobierno.

—¿Sigue pensando que la ley aprobada vulnera la Constitución?

—Si la suma final es que se protege menos al que está por nacer, no cumple el mandato constitucional. Los dos abogados del requerimiento, Miguel Ángel Fernández y AngelaVivanco, hicieron un gran trabajo, brillante, pero por cuestiones bien de contexto esta terminó siendo una discusión de penas penales.

—¿Se refiere a la presión del Gobierno, a las manifestaciones y ataques en la calle?

—A muchas cosas. Puesto así el debate, uno puede entender que varios magistrados hayan sentido muy persuasivo el argumento de que la pena penal, última ratio, en estos casos no debiera usarse.

—¿Equivocaron el camino quienes se oponían al aborto? ¿Pudo buscarse una fórmula más de consenso?

—En el requerimiento constitucional, la gente de ChileVamos actuó por convicción, no ganaron ni un voto con esto. Siempre pienso que en casos como este, en cuestiones más profundas, son buenos todos los esfuerzos por ampliar lo más posible.

“Con todo, hay que destacar que, salvo exabruptos absolutamente condenables, como el ataque a Domingo Hernández o a José Antonio Kast, hubo capacidad de escuchar y debatir un tema que toca convicciones profundas. Sí hubo momentos lamentables, como las declaraciones de Alejandro Guillier descalificando al TC y a sus magistrados; habló de cuoteo y falta de mérito moral e intelectual. Yo me pregunto... el Senado nombró a los últimos dos ministros en enero de 2015, ratificados 31 a 1, con el único voto en contra del senador Navarro. Alejandro Guillier no aparece en la votación, aunque intervino en el proyecto inmediatamente anterior; el Senado ha nombrado cuatro de los diez ministros del TC...

“Fallos pueden ser

una bomba racimo

o una bala precisa”

—¿Se siente derrotado?

—En una democracia, los tribunales constitucionales ponen una pausa, pero no cierran los debates. La sociedad legítimamente va a seguir discutiendo. Y va a ser bien importante leer el texto del fallo, porque una cosa son los 6 votos para declarar que el legislador pudo despenalizar en estos 3 casos sin violar la Constitución; otra distinta es que esos mismos votos digan que el que está por nacer no es persona.

—Es lo que sostuvo Etcheberry.

—Sí, y es lo que piensa Carlos Carmona. No sé si los que votaron le dieron un cheque en blanco a Carlos Carmona; si María Luisa Brahm, Domingo Hernández, José Ignacio Vázquez quieren que el fallo se redacte con un pincel o con una brocha gorda, que dejaría abierta la puerta a la clonación o el aborto libre. Es toda la diferencia entre que la criatura que está en el vientre materno sea una cosa valiosa como un alerce, una palma chilena, o sea un sujeto, un titular de derechos fundamentales. Está en sus manos que este fallo sea una bomba racimo o una bala precisa.

“No pretendo haber encontrado la línea exacta, pero el maltrato infantil y la violencia intrafamiliar son cuestiones que atacan el corazón de un proyecto político que habla de derechos humanos, de familia y de superar la violencia de género”, argumenta Zapata, al explicar por qué los criterios para la lista DC incluyeron algunos delitos y excluyeron otros, como el giro doloso de cheques.

“Sería un despropósito lanzar a la arena pública el proyecto de Nueva Constitución en plena campaña”

—¿En qué está la nueva Constitución que la Presidenta comprometió? Es la única pendiente de las grandes reformas políticas de su gobierno.

—Mi función como presidente del Consejo de Observadores terminó el 19 de enero. Por cuestiones que les he escuchado al ministro Eyzaguirre y a otras personas de gobierno, la Presidenta tiene toda la voluntad de cumplir con la última etapa de su compromiso, que consiste en presentar al país un proyecto de Nueva Constitución.

—¿Permiten los tiempos políticos que Bachelet efectivamente lo presente? ¿Es adecuado, lanzada ya la campaña presidencial?

—Es positivo que la Presidenta trate de cumplir lo prometido. Por el valor de lo que se conversó, sería un despropósito lanzar a la arena pública el proyecto de Nueva Constitución en plena campaña presidencial, con el altísimo riesgo de que termine en una polémica.

—¿Le preocupa que se transforme en “munición” de campaña?

—Alguien puede querer usar la Nueva Constitución como munición de campaña y alguien pensar que lo es. Si queremos cuidar algo valioso y que sirva al próximo gobierno, el ideal es que la Presidenta Bachelet en enero, realizada la elección, entregue a la Presidenta o Presidente electo, a los parlamentarios electos, su propuesta. No ahoguemos en el griterío de la campaña las voces serenas y sensatas de los 200 mil chilenos que se juntaron a conversar. Al mismo tiempo, es muy conveniente y necesario que las distintas candidaturas discutan, de cara al país, y de la manera más seria posible, sus posturas sobre el problema constitucional.

—Después de lo que pasó en Venezuela, ¿perdió prestigio la asamblea constituyente?

—Es probable que en términos de imagen, pero tiene que hacernos pensar. ¿De qué hablamos cuando decimos asamblea constituyente? Una de verdad es plenamente soberana y hace lo que está haciendo en Venezuela: cerrar Congreso y tribunales. Distinto es que llamemos asamblea constituyente a un cuerpo elegido con el único propósito de hacer un proyecto constitucional. Aunque a veces sean molestos los contrapesos, el poder absoluto es una receta para la catástrofe. Lo que pasa en Venezuela debe ser una lección para todos. Si vamos a elegir un congreso con más jóvenes, más mujeres, podemos exigirle que asuma esta tarea.

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